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Por tu salud

¿Se pueden comer alimentos con moho?

Es desaconsejable consumir alimentos con moho, salvo algunos quesos curados.

Algunos mohos causan reacciones alérgicas y problemas respiratorios. Y otros, en las condiciones adecuadas, producen “micotoxinas”, sustancias que pueden hacer que enfermemos. A continuación se detalla lo que es necesario saber sobre los mohos o sus toxinas.

¿Qué son los mohos?

Los mohos son hongos microscópicos que pueden vivir tanto en alimentos de origen animal como de origen vegetal. A diferencia de las bacterias, que son unicelulares, los mohos tienen muchas células y, a veces, se pueden ver a simple vista.

¿Solo están en la superficie?

No, los mohos tienen raíces que son como hilos muy finos que pueden dificultar la visión sobre cuándo el moho está creciendo, pero que pueden penetrar en el alimento a gran profundidad. Los alimentos que tienen moho también pueden tener bacterias invisibles junto a él. Las micotoxinas, mencionadas más adelante, pueden haberse extendido a todo el alimento. Todo ello hace que sea desaconsejable consumir alimentos con moho, salvo algunos quesos curados.

¿Es peligroso el moho?

Algunos mohos causan reacciones alérgicas y problemas respiratorios. Y otros, en las condiciones adecuadas, producen “micotoxinas”, unas sustancias tóxicas que pueden causar enfermedades. La Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de las Naciones Unidas estima que el 25% de los cultivos alimentarios del mundo se ven afectados por las micotoxinas, de los cuales las más notorias son las aflatoxinas.

¿Qué es la aflatoxina?

La aflatoxina una sustancia que, en altas dosis, es peligrosa. Se reproduce sobre todo en maíz y cacahuete. Está muy investigada, supervisada y regulada por las autoridades sanitarias, para evitar su presencia en los alimentos que consumimos. Los sistemas de control eliminan cualquier alimento o pienso con niveles inaceptables de esta sustancia.

¿Hay mohos beneficiosos?

Sí, ciertos mohos se utilizan para hacer algunos tipos de quesos, como el conocido Roquefort, entre otros, creados gracias a la incorporación de P. roqueforti o las esporas de Penicillium roqueforti. Quesos como el Brie, Gorgonzola o Camembert, elaborados con mohos, son seguros para su consumo.

¿Crecen en alimentos refrigerados o curados?

Aunque la mayoría de los mohos prefieren temperaturas cálidas, hay algunos de ellos que pueden crecer a temperaturas de refrigeración. Es por ello que podemos encontrarlos en alimentos de nuestra nevera. También toleran mejor que otros microorganismos las altas concentraciones de azúcares y sales, y por tanto pueden generarse en mermeladas o alimentos curados, como el jamón.

¿Qué puedo hacer para minimizar su presencia?

La limpieza es la clave. Las esporas del moho se dispersan como si fueran semillas de una flor de diente de león cuando la soplamos. Al depositarse sobre otro alimento, se reproducirán con facilidad. Seguiremos los siguientes consejos:

  • Conviene que revisemos la higiene de nuestra nevera, de los paños con que limpiamos y de cualquier otro utensilio de la cocina. Si olemos a humedad, el moho se está extendiendo.
  • Examinaremos bien los alimentos antes de comprarlos y descartaremos los que tienen moho.
  • Revisaremos con cuidado las carnes curadas y cocidas, para comprobar que no tienen moho. No hay que comprar alimentos magullados.
  • Es mejor comprar en pequeñas cantidades alimentos perecederos.

¿Qué hacemos si detectamos el moho?

  • No debemos aspirar el alimento mohoso, ya que ello nos puede generar problemas respiratorios.
  • Pondremos el alimento en una bolsa de plástico, la cerraremos y la tiraremos a la basura.
  • Nos aseguraremos que los niños pequeños o los animales domésticos no puedan acceder a dicha bolsa y abrirla.
  • Limpiaremos a fondo el lugar donde estaba el alimento.
  • Comprobaremos si los alimentos que estaban en contacto con el alimento que hemos desechado están limpios: el moho se propaga con rapidez, sobre todo en frutas y hortalizas.