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Por tu salud

Ajustar las raciones: fórmula antidespilfarro

Es importante concretar la cantidad que se vaya a comer con el fin de hacer un consumo responsable de la comida y evitar el despilfarro.

Uno de los principales consejos para evitar tirar comida cada día es ajustar el tamaño de las raciones. Para ello, es imprescindible tener en cuenta las cantidades que vayamos a consumir, tanto a la hora de la compra como en la preparación y elaboración de los platos en la cocina.

Durante la compra

De esta manera, cuando elaboremos la lista de la compra debemos pensar en ajustar el consumo que vayamos a realizar con las necesidades reales. Por eso es imprescindible hacer la compra diaria, semanal, quincenal o mensual con la lista de la compra en la mano, ya que es la mejor fórmula para no comprar alimentos innecesarios, sino aquellos que se ajusten a la programación de menús preparada ya de antemano.

¡Cuidado con las cantidades!

Otro aspecto imprescindible a tener en cuenta son las cantidades a adquirir. Comprar más “por si acaso” no es una buena medida en tiempos de crisis. Cuando se compra un producto hay que tener claro cuándo se va a cocinar el alimento, para cuántas personas y la cantidad o ración aproximada de consumo de cada uno de los comensales.

El mismo concepto es aplicable cuando hablamos de la cocina. Si se sigue el lema “Mejor que sobre y no que falte” se cocinará más cantidad de la que finalmente se consumirá. Por eso, saber para cuántos comensales hay que cocinar y cuál es el consumo habitual de ese alimento de los mismos hará que pueda ajustar mejor la cantidad cocinada al consumo real final.

Alimentos frescos: ¡Cuidado… son perecederos!

Los alimentos frescos como verduras, frutas o carnes y pescados deben consumirse a los pocos días de su compra, puesto que podrían echarse a perder en el frigorífico si no se cocinan, de manera que debemos darles prioridad respecto al resto. Si no vamos a consumirlos en los días siguientes a su compra, una buena opción es congelarlos. Y se pueden congelar crudos o cocinarlos y después congelar el plato ya elaborado. No obstante, hay que tener en cuenta que congelar por raciones es una buena herramienta para favorecer el circuito de los alimentos en la nevera. Así pues, si congelo hamburguesas, por ejemplo, será recomendable congelarlas por separado si sé que cuando las vaya a descongelar no las consumiré todas juntas. Si su uso o consumo va a ser familiar, se pueden congelar de dos en dos o de cuatro en cuatro, según las diversas necesidades familiares.

Recuerda que…

Debemos ser cautelosos en la compra de hortalizas y verduras frescas, puesto que son alimentos perecederos. Así pues, un buen cálculo de la cantidad aproximada que se va a consumir es imprescindible. De lo contrario, parte de los alimentos pueden acabar en la basura. Respecto a este tipo de alimentos, se aconseja programar la compra dos veces a la semana con el fin de favorecer una compra más ajustada a las necesidades reales de la familia.