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Por tu salud

El congelador: tu aliado antiderroche

Congelar los alimentos contribuye no solo contribuye a ahorrar dinero desde un punto de vista doméstico sino que supone que miles de toneladas de alimentos frescos y saludables acaben en el cubo de la basura

La Comisión Europea, preocupada por los 90 millones de toneladas de alimentos que acaban cada año en la basura en Europa, no cesa de lanzar consejos para que en nuestros hogares contribuyamos a frenar esta desastrosa situación. Y es que cada uno de nosotros podemos desempeñar un papel crucial para evitar derrochar alimentos. Con este fin, no hace falta seguir complicadas normas ni aprender difíciles algoritmos. Ni siquiera debemos cambiar nuestros hábitos. Basta con recordar pequeños trucos que podemos incorporar, casi sin darnos cuenta, en nuestras rutinas diarias. Uno de dichos trucos es tan sencillo como congelar los alimentos que no vayamos a consumir, lo que puede ayudarnos a ahorrar dinero, y que, a nivel global, puede suponer que miles de toneladas de alimentos frescos y saludables acaben en el cubo de la basura, algo nefasto para el medio ambiente e incluso, de forma indirecta, para la salud de millones de habitantes de la Tierra. Por ello conviene recordar que en el congelador tenemos al aliado perfecto antiderroche. A continuación se enumeran algunas de sus utilidades más importantes para no desperdiciar dinero y tiempo; basta con congelar algunos de los alimentos más cotidianos como los que se aquí se describen:

Autor: Julio Basulto

Congelar pan

¿Cuántas veces compramos más pan del que consumiremos a lo largo del día? Cuando llega la noche, preciosas barras de pan han perdido su textura original y las desechamos. Un derroche innecesario tan simple de atajar como congelar el pan que creamos que no vayamos a consumir durante el día.

Congelar alimentos cocinados

¿Ha sobrado comida preparada? Congelarla es la opción más inteligente: no solo ahorraremos dinero y tiempo, sino que saborearemos de nuevo el plato, sin invertir una pizca de esfuerzo. Es importante recordar que debemos dejar enfriar los alimentos cocinados antes de congelarlos, y que un alimento descongelado no puede volverse a congelar, ya que los microorganismos, en tal caso, se reproducen más rápidamente al descongelar de nuevo dicho alimento.

Alientos que no conviene congelar

Por otro lado, hay algunos alimentos que, al congelarlos en casa, pierden parte de su sabor y textura. Es el caso de pasteles o tartas, que conviene consumirlos frescos o bien mantenerlos en el frigorífico un máximo de de 2-4 días. Si los congeláramos, se agrietarían y perderían su textura y consistencia, lo que afectaría de forma negativa a su aroma y también a su sabor. Tampoco podemos congelar mayonesa, ya que cuando se descongela se convierte en una masa sólida exenta del buen gusto de dicho alimento.

Podemos congelar, sin embargo, huevos siempre que lo hagamos sin su cáscara. En cuanto a frutas y hortalizas, podemos congelarlas en casa, pero como tienen mucha agua en su composición, al congelarlas se forman grandes cristales de hielo en su interior que podrían dañar su estructura y empeorar su sabor.

Firs in, first out

Es necesario tener en cuenta que a la hora de introducir los alimentos en nuestro congelador conviene seguir la norma “First in, First out” (FIFO), una frase inglesa cuya traducción sería “El primero que entra, el primero que sale”, y que significa que ordenaremos los alimentos de tal manera que consumamos en primer lugar los que se metieron antes en el nuestro congelador (y cuya fecha de caducidad, por tanto, será más próxima). Es decir, colocaremos los alimentos que antes caduquen hacia el frente, de manera que sea lo primero que veamos al abrir la nevera.

Cómo utilizar el congelador de forma segura

Nuestro aliado antiderroche, el congelador, precisa unos mínimos cuidados que vale la pena recordar. En primer lugar, revisaremos que su temperatura sea de -18ºC. Ello permite que se conserven mejor las propiedades nutricionales y organolépticas (olor, sabor, color y textura) de nuestros alimentos. Pero también disminuye las posibilidades de que proliferen los microorganismos. Si disminuimos mucho más la temperatura de nuestro congelador incrementaremos de forma innecesaria el consumo energético, lo que no beneficiará ni a nuestra economía ni al medio ambiente.

Además de la temperatura del congelador, vigilaremos sus gomas. Si las gomas de la puerta no están en buen estado o no ajustan de forma hermética, es necesario contactar lo antes posible con el fabricante, porque ello provoca que suba la temperatura del congelador y que gaste mucha más energía.

Por último, si se forma una capa de hielo superior a tres milímetros de espesor conviene descongelar el congelador, porque ello disminuye la capacidad refrigerante del electrodoméstico y puede incrementar su consumo energético hasta en un 30%.

Más información:

http://ec.europa.eu/food/food/sustainability/index_en.htm

http://www.alimentacion.es/imagenes/es/Folleto%20consumidor_tcm5-56228.pdf

http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/sociedad-y-consumo/2012/01/18/206186.php

http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/site/portalweb/menuitem.30d4b35a97db5c61716f2b105510e1ca?vgnextoid=9f1a9cd74bb60210VgnVCM1000001325e50aRCRD&vgnextchannel=d90540671c192310VgnVCM10000055011eacRCRD&vgnextfmt=portalwebSinMenu