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Por tu salud

Conservas caseras en siete pasos, una buena forma de economizar en la cocina

Es una de las fórmulas más apropiadas para ahorrar dinero, ya que nos permite consumir alimentos que, de otra forma, acabarían en la basura

Hacer conservas caseras es una de las experiencias más gratificantes que se pueden experimentar en la cocina. No solo es entretenido y divertido sino que es incluso mágico, sobre todo para los más pequeños del hogar, cuyas caras de sorpresa al consumir un alimento que conservamos hace mucho tiempo, y en cuya elaboración ellos mismos han participado, son la prueba de lo bien que lo pasan. Y es que compartir la cocina, codo con codo, mientras elaboramos una tradicional conserva (sea con niños o con adultos) es garantía de pasar un buen rato.

Respecto al precio, conviene tener en cuenta que realizar conservas caseras es una de las mejores maneras de ahorrar dinero contante y sonante ya que nos permite consumir alimentos que, de otra forma, acabarían en la basura. ¡Buenas noticias para nuestro bolsillo! Pero las conservas no solo frenan el despilfarro de alimentos a pequeña escala (en nuestro propio hogar), también a escala planetaria. Así, si muchas familias adoptaran esta sencilla medida, miles de toneladas de alimentos frescos dejarían desperdiciarse cada año. A continuación se detallan una serie de consejos para preparar conservas de forma segura y saludable.

  1. Escoger los botes
    Siempre que se pueda conviene escoger botes de cristal, ya sean nuevos –comprados en cualquier establecimiento- o reutilizados. De esta forma se pueden aprovechar los botes que hayamos guardado de conservas compradas tiempo atrás, como las clásicas conservas de garbanzos. Cuando tengamos los botes frente a frente, debemos fijarnos, sobre todo, en las tapas: estas tienen que estar limpias, sin rastro de óxido y deben cerrar bien. Si al cerrar la tapa, esta se pasa de vuelta (no deja de girar al llegar al final), hay que descartar el bote. En tal caso, vale la pena recordar que en las ferreterías suelen vender tapas de diferentes tamaños.
  2. Esterilizarlos
    No solo se tienen que esterilizar los botes, sino las tapas en agua hirviendo durante 15 minutos. Después deben escurrir bien.
  3. Escoger y lavar las frutas, hortalizas o legumbres
    Escogeremos alimentos en buen estado y que no estén maduros en exceso. Los pelaremos, lavaremos y escaldaremos en agua hirviendo con el fin de eliminar los posible microorganismos que pudieran tener.
  4. Llenar los botes
    Este es uno de los momentos más importantes, el de llenar los botes. Antes de empezar, hay que asegurarse de que nuestras manos estén muy bien lavadas y los botes en perfecto estado de limpieza. No hace falta “prensar” los alimentos dentro del vote. Si hacemos un ejercicio tan sencillo como llenar el bote mientras lo agitamos, evitaremos que queden huecos.
  5. Colocar los botes al baño maría
    Una vez que los botes estén llenos, y sin poner las tapas, hay que calentaremos al baño María. Con el fin de nos quepan muchos botes, usaremos una olla lo más grande posible. Los botes siempre estarán en contacto con el agua, para que se pueda producir la transmisión de calor desde el agua de la olla hacia ellos. Con unos 20-25 minutos será suficiente.
  6. Cerrar tapas y calentar
    Ahora ya podemos cerrar bien los botes y proceder al proceso conservador. Si hemos introducido en el bote alimentos ácidos (albaricoque, cereza, ciruela, fresa, melocotón, naranja, pera, pimiento, piña, tomate) podemos utilizar de nuevo el baño María. El tiempo que debemos esperar, en este caso, oscila entre una y dos horas desde que el agua empieza a hervir.
    Por otro lado, hay otros alimentos que debemos cocinar en una olla a presión, ya que no son ácidos. Es el caso de alcachofas, champiñones, coliflor, espárragos, guindillas en aceite, guisantes, judías verdes, legumbres o puerros. Como la temperatura que consigue la olla a presión es más alta (unos 120 grados centígrados), el tratamiento térmico puede durar mucho menos. Cuando veamos que comienza a salir el vapor de la olla a presión, contamos entre 20 y 60 minutos, en función del número de botes que hayamos introducido y de su tamaño (como todo en esta vida, es cuestión de práctica).
  7. Enfriar
    Una vez finalizado el proceso térmico, añadiremos agua fría, poco a poco (para evitar que se rompan los botes por el contraste) en el recipiente donde hemos realizado dicho proceso. Ello provocará una rápida disminución de la temperatura, que contribuirá a la buena conservación de los alimentos.
  8. Almacenar y etiquetar
    Guardaremos los botes en un sitio fresco y seco. Etiquetaremos los botes sin olvidarnos de indicar qué contiene y la fecha de elaboración. Las conservas caseras pueden durar un año en perfecto estado.