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Por tu salud

Cómo planificar las compras para evitar el despilfarro

Planificar bien la compra de víveres es fundamental tanto para llevar una dieta equilibrada, como para evitar el despilfarro de alimentos

Imagen:Polycart

Imagen: Polycart

Con el fin de asegurar que nuestra alimentación sea sana y equilibrada, deberíamos planificar, al menos semanalmente, nuestros menús, y esbozar a partir de estos un listado de alimentos a comprar. Ello incluye hacer una programación de menús para cada una de las comidas principales de nuestra dieta: desayuno/media mañana, comida y cena. Hay que tener en cuenta que para que nuestra dieta sea equilibrada debe contener al menos 2 raciones de verdura diaria (fresca y cocida), una en la comida y otra en la cena; por lo menos 2-3 piezas o raciones de fruta al día. Debe incluir, además, de 2 a 3 raciones de alimentos proteicos al día (carne, pescado y huevos, mejor poco grasos) a no ser que llevemos una alimentación vegetariana; cereales o féculas ricos en fibra, tales como la pasta, el arroz, el pan integral o las legumbres; y evitar un exceso de alimentos como el azúcar, dulces como mermeladas ricas en azúcar, bebidas azucaradas, bollería y pastelería industrial y alimentos precocinados.

La planificación de la adquisición de alimentos a partir de estos menús facilitará la organización de la compra, y un mayor control de alimentos perecederos como las frutas, verduras y hortalizas frescas; o las carnes y pescados frescos. Además, organizar la compra contribuye al consumo de alimentos frescos cardiosaludables, que podrían ser olvidados en nuestra dieta. De esta misma manera, si acudimos a realizar nuestras compras con un listado de alimentos, evitaremos las compras de alimentos superfluos o innecesarios.

Comprar con el estómago lleno

Otro buen consejo es hacer la compra cuando hayamos comido, desayunado, merendado… en definitiva, cuando no tengamos hambre. Si acudimos a la compra hambrientos, probablemente acabaremos cediendo al poder de la ansiedad, y comprando algún alimento apetitoso que, no debería estar en nuestra dieta, y que además encarece nuestra compra semanal. Además, ello hará que no comamos bien en la siguiente comida y que perdamos los horarios y el equilibrio de nuestra dieta.

Es necesario, además, acudir a la compra semanal descansado y con tiempo, para poder detenernos en observar bien las características de los alimentos que compramos. Por ejemplo, si compramos fruta y verdura fresca, será esencial observar la frescura del producto y evitar comprar piezas que estén en mal estado. En el caso de alimentos etiquetados, sean frescos o de larga duración, habrá que asegurarse de que la fecha de caducidad todavía no haya pasado y de que la forma de conservación del producto está siendo respetada. Observe también las ofertas y listas de precios de los alimentos y su variación semanal, ya que puede modificar el tipo de verdura que consuma según los precios en el mercado. Además, conviene comparar precios entre marcas y utilizar los alimentos de temporada para dar más variedad a la dieta.

Comprar lo justo

Será necesario también, averiguar cuáles de los alimentos que aparecen en nuestra programación de menús ya están en nuestra despensa o frigorífico. De esta manera, alimentos como el arroz, pasta o legumbres pueden estar a nuestra disposición en el domicilio, y por tanto, no será necesario incluirlos en la lista de la compra. Alimentos como carne, pescados o incluso pan pueden encontrarse también en nuestro congelador; y deberíamos favorecer su consumo antes de introducir nuevas piezas en el refrigerador. Si no disponemos de estos alimentos en casa, calcularemos la cantidad aproximada que necesitamos, según los miembros de la familia que realizarán esa ingesta, para calcular mejor las porciones a adquirir. Será indispensable a la vez, corroborar la fecha de caducidad de los alimentos de nuestra despensa y frigorífico. Ello facilitará su uso antes de su caducidad.

De cara a la compra de alimentos frescos y perecederos puede ser una buena recomendación establecer que días de la semana se realizará la compra, e incluso repartir esta compra a lo largo de la semana para disponer de alimentos frescos todos los días (por ejemplo martes y viernes). Si optamos por esta segunda opción, acudir al establecimiento con un listado, y no dejarnos llevar por el impulso de la compra será imprescindible; de lo contrario la fruta y verdura fresca puede acabar mustia y en la basura.

En casa con la compra: consejos

Una vez llegue a su vivienda, conviene seguir los siguientes consejos:

  • Destine un poco de tiempo al orden y disposición de los alimentos en la nevera, despensa y estanterías de alimentación.
  • Clasifique los productos en frescos, congelados y no perecederos; y guárdelos de acuerdo a sus características.
  • Coloque los productos frescos en lugares de fácil acceso, para favorecer su consumo y repase las fechas de consumo preferente o de caducidad antes de almacenarlos.