Estamos en facebook | Estamos en twitter
Por tu salud

Cómo aprovechar un cajón de fruta

Conviene tener en cuenta que si se compra la fruta al por mayor el precio será menor, ahora bien, antes conviene saber cuántos usos culinarios podemos darle a un único tipo de fruta

Una dieta equilibrada debería contener al menos 2-3 raciones de fruta al día. La fruta es un alimento con un elevado contenido en agua y fibra dietética, y bajo contenido en grasa y proteínas. Contienen de media de 7 a 13g/100g de hidratos de carbono. Comprar al por mayor, por tanto, puede suponer un ahorro para el consumidor; pero puesto que la fruta es un alimento fresco, debemos gestionar bien el consumo de este alimento para que no acabe en la basura.

La fruta suele consumirse mayoritariamente de postre, en forma cruda. Así pues, podemos comer de postre manzana, pera, plátano, melón, etc. No obstante, para aumentar la variedad podemos preparar macedonias con mezclas de distintas frutas que pueda consumir toda la familia. Además, la macedonia puede mejorar organolépticamente si la aderezamos con zumo natural de fruta. También se pueden preparar postres con fruta cocida como ingrediente principal. Así pues, la manzana hervida o al horno es una de las más utilizadas. Podemos servirla sola o con algún aderezo azucarado si queremos preparar un postre dulce; por ejemplo: manzana cocida con nata fresca azucarada o manzana cocida con base de natillas o crema pastelera, etc. También podemos cocer la fruta añadiendo azúcar y preparando un almíbar.

Por tanto, las frutas que habitualmente se usan para este tipo de uso culinario son la piña y el melocotón. En estos casos se sirve la fruta cocida acompañada del almíbar preparado para resaltar el sabor dulce de la fruta. Otra cocción interesante para algunas frutas es la cocción con algún licor o con vino. Así por ejemplo las peras o higos al vino son un postre muy apetitoso. Se preparan cocinando la fruta en un almíbar de vino. Estos tipos de preparaciones culinarias de la fruta pueden resultar altamente interesantes cuando tenemos fruta no muy fresca.

Por otro lado, si no queremos que aumente el contenido calórico de estos platos o recetas podemos endulzarlos con edulcorante bajo en calorías; y utilizar así un edulcorante que soporte temperatura de ebullición (por ejemplo: sucralosa) si es necesario.

Las frutas, indispensables en zumos y batidos

Las frutas permiten también la preparación de zumos y batidos. Podemos extraer zumo de frutas como la naranja; y preparar un delicioso zumo para desayunar o merendar. Para frutas como la manzana, melocotón, pera, papaya, etc, podemos usar una licuadora, que nos transformará la fruta sólida en un zumo. El uso de batidoras permite triturar y batir la fruta además de mezclarla con otros alimentos como leche o yogures para preparar un sabroso batido de frutas. Las licuadoras y batidoras permiten conservar el contenido en fibra de las frutas; y favorecen por tanto un mayor aprovechamiento nutricional de las frutas. Si preparamos zumos, debemos evitar quitar la pulpa de la fruta, y añadir azúcar al zumo, así conservaremos mejor la esencia del alimento, mantenemos sus propiedades nutritivas y conservamos su sabor natural.

La fruta también permite la preparación de compotas y mermeladas. Ambas pueden usarse en postres y dulces, acompañando el pan o tostadas; o incluso para acompañar platos salados. Podemos preparar compotas y mermeladas de distintos tipos de frutas; o incluso de mezclas de las mismas. Habitualmente se usan la manzana, pera, fresas, higos, melocotones y naranjas. Las compotas, mermeladas y confituras son conservas de frutas u hortalizas a las que se incorpora una solución azucarada. Podemos utilizar fruta no muy fresca para prepararlas. Si la preparamos y envasamos en recipientes de vidrio puede tener un gran tiempo de conservación. Si queremos que nos duren por más tiempo podemos pasteurizar de manera casera las conservas preparadas. Compotas y mermeladas pueden usarse también para acompañar pasteles o bizcochos caseros.

También en ensaladas y como segundos platos

Otro uso culinario de la fruta es utilizarla en ensaladas. Podemos preparar una base de hortalizas frescas (lechuga, canónigos, rúcula, tomate, zanahoria, etc.) y completar la ensalada con frutas como la manzana, pera, naranja, melocotón, uvas, fresas o frutas del bosque; además de otros ingredientes como frutos secos o quesos.

La fruta también puede servir de acompañamiento para segundos platos. Se puede acompañar una carne con manzana a la plancha o a la parrilla, o incluso servir una hamburguesa con rodajas de piña cocida. También se pueden usar como acompañamiento servidas al horno, por ejemplo en un pollo o un redondo de carne al horno. E incluso en forma de brochetas, por ejemplo brochetas de pavo con piña y champiñones o brochetas de pescado con manzana y cebolla.

Por último, no debemos despreciar su uso en guisos y estofados; e incluso como salsas. El pollo guisado con sofrito de manzana, pescado a la naranja o al limón o el pavo al horno con piña son ejemplos de ello. Se puede preparar un sofrito con la fruta, y otros ingredientes como la cebolla si se desea, añadir un poco de zumo o agua y después cocinar el guiso o la carne al gusto.