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¿Cómo ahorrar energía con el microondas?

El horno microondas es un aparato que gasta menos energía en la cocción que la cocción convencional. Además, hay trucos que mejoran su eficiencia.

El microondas es un aparato a tener en cuenta a la hora de evitar un consumo excesivo de energía en nuestro hogar. Es sabido que cocinar con él puede ser más eficiente, desde un punto de vista energético, que la cocción convencional. Esto es debido a que los alimentos se cocinan más rápido y porque la energía solo calienta al alimento, no a todo el horno. Su uso, además, no perjudica más que otros procesos culinarios al valor nutricional de los alimentos. De hecho, en muchas ocasiones los alimentos cocinados al microondas retienen mejor sus vitaminas y minerales, sobre todo si no usamos agua para cocinarlos.

¿Por qué ahorra energía el microondas?

Es preciso comprender cómo funciona el microondas para evitar innecesarias reticencias hacia su uso. Las pequeñas ondas (por eso se denominan microondas) que generan estos hornos son un tipo de radiación electromagnética que hacen que vibren las moléculas de agua que hay en los alimentos. Es por eso que los alimentos con alto contenido de agua, como las verduras frescas, se pueden cocinar más rápidamente que otros alimentos. La vibración del agua de los alimentos, por fricción, genera el calor que cocinará la comida. Las ondas pueden pasar a través de vidrio, papel, plástico, o materiales similares, y ser absorbidos por los alimentos.

Es seguro

La energía genera el microondas se transforma en calor, que es absorbida por los alimentos, y que desde luego no hace que los alimentos se vuelvan “radiactivos” o “contaminados”.

¿Tanto ahorra?

Según el Instituto de Diversificación y Ahorro de Energía, IDAE, cocinar en el microondas supone una ahorro de entre 60 y 70% con respecto a un horno eléctrico convencional.

Recipientes ideales

El vidrio pyrex retiene muy bien el calor, por lo que es muy aconsejable que optemos por recipientes de este material para ahorrar energía. Los hay de muchos tamaños y conviene tener en casa un amplio surtido de ellos para colocar en su interior los alimentos que vayamos a cocinar, de manera en que se extienda bien el calor (las microondas no se difunden “de dentro hacia fuera” como mucha gente cree).

Recipientes no aptos

Hay recipientes de plástico, en cualquier caso, aptos para el microondas, pero no todos lo son, ya que o bien pueden fundirse por el calor que genera la comida que hay en su interior, o bien porque impedirán que las microondas pasen a través de ellos. En general, las cacerolas de metal o de papel de aluminio deben descartarse, ya que las microondas son reflejadas por estos materiales haciendo que la comida se cocine de manera desigual (y, además, podrían dañar el horno). Las instrucciones del horno siempre indican los tipos de envases a utilizar.

A trozos pequeños

Es más recomendable colocar los alimentos cortados en lugar de enteros, ya que esto hará que se cocinen más rápido. Así, si vamos a hornear, por ejemplo, una patata, debemos cortarla en cuatro partes (o más, si es muy grande) y ahorraremos en tiempo y en energía. El ahorro puede llegar a ser considerable.

Apagar unos minutos antes

Los alimentos calientes seguirán transmitiendo calor durante unos minutos después de que hayamos apagado el microondas, así que podemos programar el aparato para que se apague unos minutos antes de lo previsto en los platos de larga cocción, para que se acaben de cocinar con su calor residual.

La limpieza ¡ahorra!

Los restos de comida que puedan haber quedado en nuestro microondas absorben parte de la radiación electromagnética que emite el horno, y que no irá a parar a los alimentos que queramos cocinar. Por tanto, mantener limpio el microondas de cualquier resto orgánico que quede en su interior resulta muy conveniente. Sin olvidar que dichos restos podrían averiar, a largo, plazo, el aparato.