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Por tu salud

Claves para evitar que los productos se caduquen en la nevera

Se desaconseja colocar grandes cantidades de alimentos calientes en la nevera, ya que ello genera una brusca disminución de la temperatura de la nevera y el resto de alimentos se pueden estropear

Un alimento caducado no solo es un peligro para nuestra salud por riesgo de contaminación por microorganismos, también es una oportunidad perdida para ahorrar tiempo y dinero, e incluso para frenar el despilfarro de alimentos. ¿Sabías que España es el sexto país de Europa con mayor despilfarro de alimentos? Llevar a cabo un buen sistema de almacenamiento de los alimentos en la nevera es un aspecto clave para frenar dicho despilfarro, a la vez que se minimizan las posibilidades de contraer infecciones alimentarias. Aunque la mayoría de tales infecciones son leves y cursan con diarreas pasajeras, en ciertas personas como bebés, ancianos o embarazadas, suponen un riesgo a tener en cuenta.

Primer paso, no romper la cadena del frío

La frase “no romper la cadena del frío” hace referencia a que debemos evitar que un alimento registre grandes fluctuaciones en su temperatura, sobre todo en verano, ya que los alimentos estarán expuestos a una temperatura ambiente superior. En esta época del año, las dos principales fuentes de infección provienen de dos microorganismos denominados Salmonella y E. Coli. Y se hallan presentes en alimentos crudos de origen animal, como carne, aves, leche y huevos. La Salmonella, de hecho, es responsable de más de un 65% de los casos de intoxicaciones alimentarias.

Así, los alimentos que vayamos a guardar en la nevera conviene que los almacenemos cuanto antes, nada más llegar a casa. Y recordar que la nevera no destruye los microorganismos que pudieran estar presentes en los alimentos, aunque sí ralentiza su desarrollo. Los alimentos más delicados son las carnes, los pescados, los alimentos que contengan huevo crudo, como la mayonesa, o los alimentos ya cocinados.

Segundo paso, revisar el estado de nuestra nevera

La nevera debe estar limpia para evitar que contamine a los alimentos que guardaremos en ella. Esto es aplicable tanto en el interior (puertas, estanterías) como en el exterior: si está sucia por fuera, cuando la toquemos nos contaminaremos las manos con microorganismos, que transmitiremos después a los alimentos que cojamos con ellas.

Las gomas de las puertas deben estar en buen estado y ajustar de forma hermética. En caso contrario, se generarán pérdidas de temperatura y gastaremos más dinero en electricidad. Para solucionarlo nos debemos poner en contacto cuanto antes con el fabricante de nuestra nevera para que nos suministre nuevas gomas. La nevera, además, debe estar alejada de fuentes de calor, porque ello aumentará su temperatura e incrementará el riesgo de que se estropee.

Revisar la temperatura de la nevera

La temperatura de nuestra nevera no solo conserva los alimentos fríos (y frescos) sino que también garantiza su longevidad, es decir, su vida útil. Lo apropiado es que su temperatura interna oscile entre 1 y 5 grados centígrados. Esto es así porque a partir de los 5 grados centígrados, y hasta los 65 grados centígrados, la mayoría de los microorganismos crece y se reproduce a mucha velocidad. Así, es conveniente inspeccionar de forma periódica si la temperatura de la nevera es la correcta, sin olvidar no sobrecargarla. En este sentido, si la abrimos y cerramos constantemente para meter y sacar alimentos, su temperatura aumentará. La puerta, además, no puede quedarse abierta más que unos segundos, por la misma razón.

Se desaconseja también colocar grandes cantidades de alimentos calientes en la nevera, ya que ello genera una brusca disminución de la temperatura de la nevera, algo que perjudicará la conservación del resto de alimentos presentes en ella, además de forzar la maquinaria del electrodoméstico. Sin embargo, se pueden segur otras indicaciones, como colocar a la vez envases de agua fría que hayamos comprado en la tienda, o situar un recipiente con hielos en el interior de la nevera.

¿Dónde y cómo colocar los alimentos?

En el caso de alimentos envasados seguiremos las instrucciones específicas que figuren en el envase del alimento. En cualquier caso, debemos colocar los alimentos crudos, como las hortalizas, las carnes o el pescado, en los estantes inferiores, mientras que los alimentos que estén cocinados o que vengan listos para el consumo deben ir en estantes superiores. Esto se justifica por el hecho de que en la parte inferior de la nevera la temperatura es más baja.

Es importante recordar que debemos poner en la parte posterior de nuestra nevera los alimentos que acabamos de comprar. No hacerlo supone incrementar las posibilidades de que, quizá de forma inconsciente, consumamos antes alimentos cuya vida útil es mayor, a la vez que demoramos ingerir comida con más posibilidades de estropearse pasado cierto tiempo. Esta estrategia también nos permite detectar con un simple golpe de vista alteraciones en la calidad de los alimentos que llevan un tiempo en la nevera, como enmohecimientos.

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