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Por tu salud

Bolsas reutilizables, cómo evitar que se acumulen patógenos

Las bolsas reutilizables suponen un gran avance para proteger el medio ambiente, pero debemos mantenerlas limpias para evitar riesgos

Son muchas las casas en las que se reutilizan las bolsas reutilizables con el fin de ahorrar y sacarle el máximo partido. Una buena idea, más en tiempos de crisis como los actuales. Sin embargo, un estudio reciente reveló que solo el 15% de la población lava las bolsas de comestibles, algo arriesgado para la salud, ya que pueden contener microorganismos patógenos como el conocido E. Coli, uno de los máximos responsables de toxiinfecciones alimentarias en nuestro medio. De hecho, más de una de cada diez bolsas revisadas en otro estudio, llevado a cabo de forma conjunta por la Univesidad de Arizona y la de Loma Linda, detectó a E. Coli en ellas. El estudio, que ha sido discutido en análisis posteriores, concluía que estas bolsas pueden ser “un caldo de cultivo de microorganismos”.

Aunque la cantidad de microorganismos que encontremos en las bolsas no signifique un riesgo para la salud de la mayoría de la población, existen grupos susceptibles, como embarazadas, niños o ancianos en los que sí puede ser preocupante. Por eso conviene seguir los siguientes consejos con el fin de evitar riesgos:

Lavar a fondo

Lo más importante es recordar que periodicamente debemos lavar de forma concienzuda las bolsas reutilizables. Podemos hacerlo en la lavadora, o a mano, con agua caliente y jabón. No las almacenaremos hasta que no estén bien secas (la humedad fomenta la proliferación de microorganismos). Si no estamos seguros de si nuestras bolsas están limpias, o de cuáles hemos utilizado con alimentos o sustancias que podrían haberlas contaminado, las debemos lavar antes de usarlas.

Cuidado con los alimentos de origen animal

Las principales infecciones alimentarias provienen de microorganismos provenientes de alimentos de origen animal crudos (carne, pescado, marisco, etc.). Antes de colocarlos en nuestra bolsa deben estar protegidos para evitar que entren en contacto con ella tales alimentos o sus jugos. Si lo hacen, esos microorganismos se reproducirán, y cuando entren en contacto con otro alimento, se adherirán a él. Si dicho alimento se come crudo (Ej.: una manzana) las posibilidades de que nos infectemos son muy altas. También podemos usar una bolsa desechable para esta clase de productos.

Elegir una bolsa para cada tipo de comida

Para evitar lavar a menudo todas nuestras bolsas, escogeremos una bolsa (por ejemplo, la de nuestro color preferido) para los cárnicos y pescados. Si lavamos esta bolsa después de cada uso (en caso de que tales alimentos o sus jugos hayan contactado con la bolsa) nos aseguraremos de mantener una correcta higiene.

Almacenarlas en lugares frescos y secos

Si guardamos las bolsas en lugares húmedos y calurosos, como el maletero del coche, fomentamos que los microorganismos se multipliquen. Los estudios antes citados han revelado que la cantidad de bacterias que suelen “vivir” en las bolsas reutilizables se puede multiplicar por diez en el plazo de dos horas. Los lugares donde se depositen las bolsas, aunque sea por un corto espacio de tiempo, como para vaciarlas, también deben estar limpios. El mármol de la cocina, por ejemplo, tiene que estar exento de cualquier residuo antes de que apoyemos en él nuestras bolsas con comida.

No usarlas para otros fines

Si usamos las bolsas para llevar comida, no debemos utilizarlas para transportar otras cosas, sobre todo si están sucias (como la ropa del gimnasio) y mucho menos para la basura de nuestro hogar o para detergentes. Hay datos que señalan que el 50% de la población utiliza sus bolsas para otros fines, que sin duda pueden contaminarlas y, por extensión, a la comida que transportaremos en ellas.